El nuevo grupo regional de empresas de investigación especializada en los mercados latinoamericanos e hispanos de Norteamérica.
Por qué los hombres están ahora interesados en ¿Cómo satisfacer mejor a tu mujer en la cama?, Por qué los vemos ahora cargar con singular alegría a sus hijos e incluso cambiar sus pañales (ahora hay cambiadores de pañales en los baños de hombres y mujeres) y darles un biberón, ¿Qué ha hecho posible estos cambios?, sin duda, se trata de un proceso social y cultural más amplio que el simple deseo de los hombres por ser mejores.
Sin duda el cambio en los roles de las mujeres tienen que ver, el hecho de que ahora tengan un acceso real y posible, a la educación media y superior, el que puedan trabajar y desempeñarse en cargos importantes a la par de los hombres, aunque todavía no igual en número.
Esto aunado a la persistencia y fortaleza del movimiento feminista y posteriormente de género en la defensa por la igualdad de las mujeres, así como a la presencia pública cada vez más abierta de la afectividad homosexual masculina.
Todo ello ha reposicionado en el ajedrez social la posiciones de los hombres, y con ello hablamos de la aparición de nuevos comportamientos sociales, nuevas conductas y preferencias, nuevas emociones, y nuevas formas de relacionarse con las mujeres, con sus familias y entre ellos mismos.
Sin embargo hay que dejar en claro tres asuntos antes de seguir adelante:
Primero.- No todos los hombres mexicanos han cambiado del patrón tradicional de cómo “ser hombre” a uno nuevo. Y esto no porque no quieran, sino porque no han considerado que sea necesario.
La vida en sus comunidades, pueblos y ciudades pequeñas, transcurre más o menos igual que hace años, y los cambios de las mujeres se perciben más lentamente. Así tenemos hombres mexicanos más tradicionales, hombres que están en transición de lo tradicional a nuevos modelos, y hombres de las nuevas generaciones que conviven con unos y otros modelos.
Segundo.- Los hombres que están cambiando y aprendiendo un nuevo modelo de masculinidad, la gran mayoría, no se lo plantean de forma consciente, por lo que en ellos perviven muchos de los rasgos del modelo tradicional, es decir actitudes y comportamientos machistas. Realidad que se vuelve complicada pues tenemos hombres que son y quieren ser diferentes, y que reproducen también al mismo tiempo actitudes tradicionales “machistas”.
Tercero.- La mayoría de los hombres no están decidiendo cambiar por su propia decisión, sino porque las mujeres están cambiando más aceleradamente y el contexto social los pone en situaciones que los obligan a replantearse como actuar y qué hacer: frente a una jefa que manda peor que los dinosaurios políticos, una hija que se pone pearcing sin creer siquiera que tiene que pedir permiso, una madre que le dice después de años de estar con su padre que está cansada, necesita cambiar de vida y está evaluando divorciarse, una hermana que no se casa y decide vivir con su chavo como si nada, una esposa que se puso a trabajar y cada día está menos en la casa, y así podemos seguir...
Una visión de futuro
De esta manera los grandes problemas que están enfrentando a los hombres, es que perciben que no hay modelos a seguir, no hay o no encuentran quien les enseñe a como ser hombres distintos.
Hay muchas influencias y voces o modelos que hablan y dicen que cosas deben hacer y como deben ser los hombres, por ejemplo los medios de comunicación, los artistas, las iglesias, los partidos, etc. sin embargo, no es facil distinguir que voces escuchar.
Con todo esto, es posible visualizar que no existe una nueva escuela de masculinidad, sino multiples comportamientos, tendencias, discursos que entrelazados se convierten en nuevas propuestas de “como ser hombre”, así vemos hoy a hombres “metrosexuales”, más preocupados por su aspecto y cuidado personal, dándose permiso de poner atención en su estética, más allá del deporte que siempre han capitalizado los hombres; vemos a hombres que se permiten expresar lo que sienten en público; hombres que se suman a la condena social de la violencia hacia las mujeres; hombres que se suman a la lucha ecologista por un entorno y convivencia más armónica con el planeta, y como estas otras voces y actitudes aparecen cada día, como los hombres adolescentes “emo” que deciden hacer de la tristeza, la melancolia y el dolor una bandera de vida, por solo poner un ejemplo más.
Así, para el caso de México, la gran tendencia hacia la cual se observa que se están dirigiendo, es hacia la construcción de un género masculino, más igualitario con las mujeres, tanto en derechos como en obligaciones, lo que siginifica que puedan compartir la proveduría del hogar, el cuidado de los hijos y de la casa, y con ello, la ausencia de la necesidad de demostrarse a sí mismos y a los demás “quien es el que manda”, sea con autoritarismo, sea con violencia, sea con un éxito contundente que le permita “dar todo” lo que necesita su familia.
Así este acercamiento de los hombres hacia su casa, su pareja y sus hijos, hacia el mundo privado, en vez del mundo público que siempre ha sido su territorio, representa para ellos un gran reto, porque no lo conocen, porque historicamente han minizado su importancia, y porque significa para ellos una oportunidad de explorar y expresar sus emociones, sin censurarse aquello que no ha sido considerado como masculino como el llanto; representa para casi todos una oportunidad de conocer y sentir sus afectos y de replantearse como es y como puede ser su forma de relacionearse con las personas que más quiere.
En terminos de comunicación y marketing, las marcas y los servicios pueden ayudarle a los hombres a cumplir con su nuevo rol, sin perder la esencia que siempre los ha caracterizado, es decir que pueden ofrecerles lo mejor de dos mundos, un hombre que es varonil y seguro de si mismo, trabajador y autonomo, y un hombre que sabe reconocer a su pareja y cuidar a su familia no solo en terminos económicos sino también en sus afectos y valores.
Así para las marcas y servicios, representa un gran reto conocer las pautas de cambio de los hombres mexicanos, en un contexto donde cada vez más el factor de globalización adquiere más peso, pero también donde las características locales se hacen más evidentes como formas de diferenciación.
Por: Marco Morín