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Emancipándose

Tiempo de crear un nuevo nidoVivimos en los tiempos de "todo es publicidad, todo es mediático, la interactividad y tecnología revolucionarán los mercados y los índices son la clave". En el caso de México, y me atrevería a decir que Latinoamérica por completo, no es la excepción, sin embargo, hay un índice que me ha llamado la atención desde hace unos años. Por azares del destino y academia mude durante un año mis intereses y cotidianidad a España, y más allá de descubrir la paella y los chipirones, descubrí el índice de emancipación.

La primera vez que escuché sobre dicho índice me pareció algo parecido a  territorios y geografías, para mi sorpresa este mide la cantidad o porcentaje de jóvenes que dejan de vivir en casa de sus padres para fundar un nuevo hogar, dicho índice no sólo toma en cuenta a los recién casados o jóvenes que forman una pareja, sino que toma en cuenta todos los que parten de casa por sus propios medios.

El índice toma importancia, ya que entre mayor es el número, mejores son los resultados para el gobierno en turno, se toma como una señal de que las oportunidades para las nuevas generaciones son mejores, tanto a nivel laboral como en oportunidad de vivienda.

Hace dos meses comencé a formar parte de dicho índice, y este cobró aun más relevancia cuando me di cuenta de la importancia que tiene para las marcas este momento particular en la vida de un joven. Hasta ahora, ignoro la existencia de algún estudio donde se revele el proceso de decisión en la elección de marcas cuando se atraviesa por un periodo de "emancipación", y me sorprende su ausencia ya que puede convertirse en el matrimonio con las marcas de por vida.

El primer momento de decisión aparece cuando una vez que se tiene un departamento o casa lleno de cajas, uno mismo se da cuenta que tiene que realizar "la megacompra", porque claro, uno no tiene absolutamente nada y se tiene que armar del arsenal necesario para poder sobrevivir en esos primeros y temerosos pasos, pero, alguien se ha puesto a pensar qué consideran estos jóvenes como "el arsenal necesario", qué categorías y marcas entran en él, porque siendo realistas este puede variar mucho de la famosa canasta básica.

El segundo paso es dónde realizar dicho abastecimiento, cómo decidirse por un supermercado, por un mercado sobre ruedas, por una tiendita, etc.; quién está detrás de esa decisión y qué factores intervienen en ella, ¿vamos al más cercano?, ¿al más barato?, ¿al clásico? o "¿a donde compra mi mamá?".

En mi caso opté por el supermercado y, en efecto, la visión del mismo cambió por completo, si bien conocía los pasillos de cervezas y botanas a la perfección, esta vez se convirtió en todo un mundo de posibilidades, llenos de marcas y precios desconocidos que había que explorar.

¿Y ahora pa' dónde?Lo curioso es que cada quien se enfrenta al aprendizaje de compra, jerarquiza prioridades y crea su propia canasta básica, que está hecha a partir de las necesidades que el estilo de vida y gustos que esta etapa nos exige. No es raro que la verdura y fruta no esté presente, mientras que los cereales y empaquetados sean comunes, porque claro, una vida entre horas de oficina, presentaciones y viajes no se llevan con la caducidad de los alimentos frescos.

Después se llega a la parte de los enceres domésticos, que como muchas otras categorías, se transforma en todo un apartado desconocido, y bien, cada quien puede ser un aventurero que experimenta con marcas, puede comprar por precio, o bien, puede apegarse a las referencias mediáticas o los viejos consejos de mamá.

Lo más importante es que, a partir de estas primeras experiencias se define el gusto y repetición de consumo de marcas y tiendas, este primer contacto en donde el dinero ganado por horas de trabajo se invierte, se convierte en valioso y representativo. Este nuevo inicio de aventura independiente me ha llevado a odiar marcas, mientras que con otras me he casado de por vida, pues se han convertido en aliadas de un paso muy importante.

El mejor ejemplo publicitario es aquél de Liverpool que lo captó perfectamente: "este no es sólo un sillón... es el inicio de mi independencia".

Por: Aldo Zavalza Mendoza